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En tu nevera

El método

Una nevera es un almacén con fechas.

Cualquier empresa que maneja producto perecedero tiene un sistema para saber qué entra, cuánto aguanta y en qué orden hay que sacarlo. En casa ese sistema es la memoria de quien cocina, y por eso falla.

Un manojo de perejil, cuatro pasos

Perejil 3 días Recién registrado

Así es como el sistema ve el producto en cada fase.

  1. Entrada

    Al vaciar la compra, la app registra el producto: foto del tique, código de barras o voz. Reconoce los formatos de tique más comunes y agrupa por categoría sin que tengas que elegir nada de un desplegable.

  2. Fecha real de uso

    No copiamos la fecha del envase. Asignamos el margen realista de un producto abierto y guardado en casa, y lo ajustamos a tu histórico: si tus espinacas siempre aguantan cuatro días, el sistema aprende cuatro.

  3. Orden por urgencia

    El inventario se ordena por lo que menos aguanta. Ese orden es la única prioridad del planificador: primero lo que se va a perder, después lo estable.

  4. Encaje contra el calendario

    Cruzamos ese orden con el tiempo que tienes cada día. Un martes de veinte minutos no recibe una receta de cuarenta. El menú se adapta a la agenda que tengas esa semana.

La decisión difícil

Por qué el planificador no sugiere platos nuevos

La tentación de cualquier app de cocina es enseñarte recetas espectaculares, que son las que se comparten. Pero una receta espectacular casi siempre implica comprar tres cosas que no tienes, y ese es justo el mecanismo que llena el cubo de producto sin abrir. La cocina mediterránea juega a favor aquí: sus platos de diario se construyen con lo que ya hay en la despensa, no con una lista de la compra.

Nosotros hacemos lo contrario. Empezamos por el inventario y termina en el plato. Si un día el algoritmo solo puede ofrecerte una tostada de tomate, te ofrece una tostada de tomate y te dice por qué: porque es martes, tienes veinte minutos y el pan es del día anterior.

Qué hacemos con lo que ya no sirve

Cuando un producto pasa su fecha, no desaparece en silencio. Queda marcado y sale del cálculo, pero se queda visible una semana más. Ver lo que se ha perdido, y por qué, es lo que corrige la compra siguiente.

Los límites, dichos claramente

La app no sabe cuánto queda de un paquete abierto a menos que se lo digas. No detecta que la leche ha cortado antes de tiempo. Y no sustituye a mirar y oler: la fecha es una estimación, tus sentidos son el juez.

Compruébalo

Compruébalo rompiéndolo.

En la portada hay una nevera funcional con el mismo motor que usa la app. Quítale los huevos y mira cuántas cenas caen. Avanza cinco días y mira qué sube al principio de la lista.

Dónde acaba la demostración Esa nevera calcula de verdad, pero trabaja sobre un inventario de ejemplo y un tiempo simulado. El registro por tique, las cantidades y la memoria entre días son de la aplicación.